Fisioterapia infantil

Masaje terapéutico para bebés

Según la Asociación Española de Masaje Infantil (AEMI), ”El masaje infantil es uno de los métodos más agradables, fáciles y efectivos para establecer un contacto afectivo con el bebé". Pero el masaje infantil no sólo es una manera de facilitar la comunicación y el vínculo afectivo con el bebé a través del tacto, sino que es un método terapéutico que proporciona numerosos beneficios para el pequeño, como son:

  • Facilitar el desarrollo psicológico, fisiológico, motriz y emocional del bebé.
  • Ayudar a drenar secreciones y movilizar mucosidades
  • Favorecer la relajación y ayudar a conciliar el sueño
  • Aliviar las molestias gastrointestinales, especialmente en casos de estreñimiento, gases y cólicos del lactante.
  • Favorecer el desarrollo en caso de niños con necesidades especiales
Fisioterapeuta aplicando un masaje terapéutico a un bebé en el pie

Terapia cráneo-sacral pediátrica

Existen diferentes acontecimientos que pueden alterar el desarrollo normal del bebé o que afectan su estado de salud y bienestar, bien sea durante la gestación (mala colocación en el útero, rotura prematura de la bolsa...), o en el momento del parto (especialmente en el momento del expulsivo), como sufrimiento fetal, uso de ventosa o fórceps, un parto muy prolongado, presentaciones difíciles del bebé, etc. En ocasiones, los niños nacidos de partos con alguna de estas dificultades, pueden tardar en succionar, ser excesivamente sensibles a cualquier estímulo, vomitan o regurgitan con facilidad la leche, presentan estreñimiento, cólicos del lactante, etc.

Fisioterapeuta aplicando una técnica de terapia cráneo sacral pediátrica a un bebé en la cabeza

La TCS es una técnica muy sutil, que tiene como objetivo localizar esas posibles alteraciones que han podido repercutir en los distintos sistemas del bebé, corrigiéndolas de manera suave, ayudando a restaurar el equilibrio y facilitando la posibilidad de autorregulación corporal.

Está especialmente indicada en bebés con trastornos digestivos o respiratorios, asimetrías craneales o posturales, irritabilidad, trastornos del sueño, tortícolis congénita, etc.